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lunes, 25 de mayo de 2015

CONSUMO Y PARTIDOS POLÍTICOS

Ya estamos acostumbrados. El consumo, como tal, no ocupa lugar entre las prioridades a tener en cuenta en los programas electorales de las principales formaciones políticas. Una prueba de ello lo podéis encontrar en (http://www.elmundo.es/espana/2015/05/24/5560cc3ae2704ed6238b457f.html). A pesar de que "todos somos consumidores", lo cierto es que ningún partido político dedica al Consumo (con mayúscula) más de alguna que otra línea perdida en el fárrago de buenas intenciones que son los programas electorales.

La condición de consumidores es general y sin embargo vemos cómo apenas cuenta a la hora de marcar las pautas de los distintos partidos políticos. Bien es cierto que, por doquier, casi todas las medidas guardan relación con esa condición de consumidor. Sin embargo, a uno le gustaría ver reconocida esa condición de forma clara.

Lo triste de esta situación es que el mundo del consumo apenas parece contar para los que elaboran los distintos programas electorales de los grupos políticos, se llamen como se llamen. No porque en ellos no haya medidas que tienen que ver con el consumo. De hecho, muchas tienen bastante que ver. Pero a uno le gustaría ver reconocida esa condición en alguno de sus epígrafes e ir, directamente a las medidas que cada partido defiende.

En consumo, y por ende el consumidor, es (debe ser) un referente continuo que vaya más allá de alguna referencia en los programas. De hecho en Google cabe la posibilidad de buscar (y devuelven datos) los términos de "consumo en el programa electoral de..". Pero en ningún caso, al menos que lo haya comprobado, lleva a un epígrafe concreto. Como mucho, a una serie de medidas sembradas a lo largo de todo el programa.

viernes, 30 de enero de 2015

POBREZA ENERGÉTICA Y MUERTES

Hoy he tenido conocimiento de una noticia que me ha llevado a pensar en lo mal que andamos. Que, ahora, en que nuestro presidente dice que la crisis es ya agua pasada, se diga que en nuestro país haya hasta 7.000 muertes más debido a la pobreza energética es realmente grave.

No voy, en estos momentos, a referirme a todas las situaciones en que hay tantos y tantos ciudadanos que padecen las consecuencias de la mal llamada pobreza energética que tiene mucho de incapacidad, por parte de nuestros poderes público, que tienen obligación de tomar medidas que vayan más allá de la legal aunque injusta subida de la electricidad, y no menos de impotencia, por parte de miles de conciudadanos que sólo tienen mantas para protegerse cuando las temperaturas bajan.


Incapacidad por parte de unos e impotencia por parte de otros que son responsables de un número tan importante de muertes. Porque son demasiadas cuando son tan evitables con medidas posibles por parte de quienes tanto tienen. El problema radica en que es lo que dice la fría estadística sin considerar que detrás de cada vida que se apaga hay una carga de sufrimiento, a todas luces, perfectamente evitable.

Por eso no es de recibo esta situación.


domingo, 16 de noviembre de 2014

EL AIRE QUE RESPIRAMOS

Lo dicen los Ecologistas en Acción. El pasado año, 2013, el número de españoles que perdieron la vida antes de tiempo supera los 20.000.  El dato es, por si mismo, escalofriante. Porque nuestro aire está contaminado, superando ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hace algunos días me referí, en estas mismas líneas, al problema del humo del tabaco, perfectamente evitable. Pero hay otros muchos humos que hacen que el aire que respiramos sea terriblemente desaconsejable, Aunque aún no hayamos alcanzado los niveles de otros países en nuestro país son demasiado elevados.

Las medidas están, pues en los poderes públicos que deben tomarse muy en serio esta problemática ya que, aunque existan elementos de muy difícil ataque, vista la situación, son las instituciones, entidades privadas y públicas, las que deben tomar cartas en el asunto y actuar sobre los elementos contaminantes a través de la adecuada gestión (de humos y residuos) y su correspondiente planificación.

Planificación que debe buscar reducir de manera drástica los niveles de ozono y de las partículas en suspensión que respiramos y que son los principales elementos que influyen en la calidad del aire que respiramos y que, muy a menudo (demasiado, según los datos del estudio) se superan bastante.

Una necesidad, la de planificar, que exige, al mismo tiempo, la adecuada información a todos los ciudadanos.

martes, 28 de octubre de 2014

YA SOMOS UN POCO MÁS POBRES...

Os recomiendo encarecidamente la lectura del estudio que ha hecho la OCU sobre las ciudades más endeudadas de España. Dando por descontado el puesto de "privilegio"(mal privilegio sin duda) de la capital, tras las obras faraónicas de Gallardón, sorprende ver en lugares "de honor"a ciudades como Santa Cruz de Tenerife o Jaén, que con Jerez superan los 200 euros de deuda por cabeza. Bien es cierto que Madrid va a la cabeza muy, muy destacada con 415,10 euros, que debe cada madrileño, pero de lo que no cabe duda es de que en España, los ayuntamientos deben mucho, mucho dinero.

Y eso tiene una influencia directa sobre el gasto social que pueden afrontar y, lo que es aún peor, sobre el incremento de los impuestos a los que deben hacer frente todos los ciudadanos. Porque esas son las dos primeras medidas que nuestros políticos alcaldes toman: disminuir el primero y subir los segundos.

Como siempre que esto sucede, son los menos favorecidos las principales víctimas de una situación radicalmente injusta. Es cierto que España tiene mucha energía, como dice pomposamente el último y grotesco anuncio de Endesa que debemos soportar. No podemos negar la belleza del mismo. Y tampoco su crueldad. Porque dudo mucho que ese mensaje tenga mucho enganche en el número, cada vez mayor, de quienes no pueden pagarla y deben prescindir de ella si quieren comer, aunque sea un poco. Porque tenemos el "privilegio" de pagar la electricidad a precios realmente altos, si no la más, entre las más caras de Europa. Claro que hay que asegurar los sueldos de quienes han dejado la política para dar un salto a los Consejos de Administración de las grandes empresas, casi todas que tienen que ver con la energía.

Y es que a la deuda de lo que debemos todos los ciudadanos (cada uno según el lugar dónde vive) hay que añadir la imposibilidad de acceder a disfrutar de un hogar con luz y caliente, necesidades que, hoy por hoy, se me antojan perentorias.

Lo injusto es que esto no afecta a quienes tienen poder, sea político o económico, y que quienes realmente lo sienten son quienes no lo tienen. Ellos, a buen seguro, pueden pagar esa energía y, por supuesto, hacer frente a los impuestos que ellos mismos imponen para hacer frente a una deuda que, en muchos casos, ellos mismos han generado.