Hoy lo he visto en un establecimiento de Bedland, en un centro comercial de Islazul, en Madrid. En el texto se mostraba el aval de OCU con respecto a unos determinados colchones. Conozco el tema, creo que bastante bien.
Me consta que la independencia de OCU casa muy mal con el mensaje que he visto en esa cadena. Y desde luego me consta que OCU no está detrás por una razón más: la ausencia del logo que, hoy por hoy, es ya reconocible y conocido por demás.
Por eso me he sentido herido. Porque me parece un uso torticero de un aval que no existe. Dejo al margen si los colchones de Bedland son lo que dicen ser. No es lo que está en cuestión. Lo realmente criticable es un uso malintencionado que busca, sin más, unir el nombre de unos colchones con una asociación cuyo prestigio depende, precisamente, de esa independencia, de la capacidad demostrada de no depender de ningún grupo de presión, sea del color que sea.
Una independencia de la que éramos (cuando yo andaba por esa asociación) y son particularmente celosos. Una independencia que constituye un valor que es necesario cuidar. Por eso, hoy, me he sentido herido. Y ello a pesar de que OCU pertenezca ya a mi pasado.
Se trata de un blog en el que el consumo es el denominador común, aunque a veces la relación con él sea casi marginal y cueste verla. Con estas reflexiones, José María Múgica Flores, ex director general de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) pretende dos cosas: no perder contacto con un mundo apasionante, como es el consumo, y ofrecer su experiencia de casi 25 años a los consumidores del futuro.
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domingo, 15 de marzo de 2015
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