Con la denominación de "helado" existen en el mercado productos bien diferentes. Por eso habría que aquilatar mucho más y dejar esa denominación, la de "helado" para los derivados lácteos. Dicho de otra forma, para los productos en los que está presente la leche y no, como es habitual, otras grasas mucho más baratas, y menos saludables, como el coco y el palmiste, solas o con leche.
Porque de eso se trata. Bajo el nombre genérico de helado, sin más, se introducen en el mercado otros productos en los que se "permite" la presencia de otras grasas vegetales (sobre todo de coco y palmiste) que son malas para la salud y cuya presencia sólo se indica en los etiquetados con letra más bien pequeña.
Os recomiendo la lectura, en OCU-Salud de agosto de este año, del artículo sobre el particular. Solo un helado contiene sólo leche en su composición. Es dramático que sea precisamente él (en el análisis de helados de la revista) el que debe señalar esa circunstancia, supongo que para distinguirse de los demás, "helados" a secas.
Me uno, pues, a la necesidad de reservar el nombre sólo para los que están hechos de leche. Y que sean los otros los que se vean obligados a señalar que contienen otras grasas. No es suficiente que lleven sólo las proteínas lácteas. Porque lo que realmente importan son las grasas (y su origen), Azúcares (y agua) ya llevan, en muchos casos, con excesiva generosidad...
Se trata de un blog en el que el consumo es el denominador común, aunque a veces la relación con él sea casi marginal y cueste verla. Con estas reflexiones, José María Múgica Flores, ex director general de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) pretende dos cosas: no perder contacto con un mundo apasionante, como es el consumo, y ofrecer su experiencia de casi 25 años a los consumidores del futuro.
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lunes, 3 de agosto de 2015
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