Es este consumo el que determina nuestro devenir principal cada jornada ya que resulta difícil hablar de algo que no pueda englobarse en esa palabra. Y consumimos una y otra vez. Rara es una acción que no sea un acto de consumo. Bien es cierto que son posibles, aunque resulten complicados: un rato dedicado a la lectura no es un acto de consumo salvo que podamos decir que el libro, como tal, es un bien de consumo que se adquiere en una librería; un programa televisivo exige el televisor, que es un bien de consumo, como lo es un escrito que implica la existencia de un papel, un elemento de escritura o un ordenador.De ahí que nuestra realidad sea la de ser consumidores como manera de ser y de mostrarnos como tales. Somos conscientes de que el consumo, como realidad, marca nuestras vidas y resulta casi imposible sustraerse a su influjo. Por eso es tan importante. Tan necesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario