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lunes, 14 de septiembre de 2015

COMER EN TIEMPOS DE CRISIS

Que en España tenemos una crisis es algo que no se discute. Y son los más débiles los que más la sufren, incluso es aspectos que difícilmente se entienden, como es en las ayudas a los comedores infantiles que marcan una complicada, de entender, diferencia en función del lugar donde se ha nacido dentro de nuestro propio país.

Y es que estas ayudas van desde los 525 euros anuales del niño asturiano a los 1.050 euros de catalán o los 1.137 euros del niños balear. Unas diferencias, dentro del propio país, realmente marcadas.

Las ayudas, que teóricamente deberían ser las mismas, no lo son. Ello hace, como dijo Marta Higueras, concejala de Equidad, Servicios Sociales e Igualdad de Madrid, "Nos vemos obligados a complementar las ayudas y nos consta que no solo lo complementa el Ayuntamiento, también hay ONG’s”.

Y así mientras Galicia subvenciona con el 89% de los alumnos, Extremadura lo hace con el 77% y Castilla-La Mancha y Navarra lo hacen con el 66%. En todos los casos en clara regresión en tiempos de crisis. De hecho en Galicia todos los niños de las escuelas públicas "que cogían el autobús" comían gratis en el colegio.

Las diferencias, injustificables desde mi punto de vista, vienen a explicar actuaciones que no siempre se hacen desde una razonable igualdad entre los niños, propugnada por la Constitución. Y, como se ve, depende muy mucho del lugar donde se tiene la suerte de nacer.

lunes, 20 de octubre de 2014

UN VIAJE DE PRECIO COMPARTIDO

Acabo de hacer un viaje a Turquía con Holidays. Y he descubierto algo que, al menos, a mí no me ha gustado. El coste del viaje era tan bajo que, a buen seguro, debía haber "gato encerrado". Pero lo que no sospechaba era que se correspondía con un sistema de ayudas y subvenciones del que no se nos había advertido y que significó la pérdida de un tiempo precioso en visitar determinados establecimientos turcos, que, al parecer, colaboraban en el viaje.

Y es que, sin avisar de ello, el precio incluía sendas visitas a una fabrica de alfombras, una joyería y una peletería. Es evidente que por la forma de proceder pocos éramos los posibles "picadores" en cualquiera de ellas.

Bien es cierto que la visita a la fábrica de alfombras tuvo su encanto y puedo decir que su parte importante de ver cómo se realizan las alfombras. Fue interesante toda la explicación que recibimos de todo el proceso, hasta que llegó el momento de la venta.

Venta que en los otros dos casos, el de la joyería y la peletería, tuvo una absurda presión por parte de personas que estaban allí sólo para eso, para vender. De cómo se hacía una joya o todo el proceso del curtido de una piel, ni una palabra, Con lo cual, la sensación que sacamos (y compartimos) era que esas visitas "estaban en el paquete del viaje" (sin que nadie advirtiera de ellos) y que eran necesarias, aun a cambio de no disponer de un tiempo precioso para visitar la bella región del sur, en torno a Antalya.

Al final, la conclusión es que nadie da los duros a cuatro pesetas. La cuestión está en si merece la pena aprovecharse de estas oportunidades al precio de renunciar a una parte del viaje para hacer una serie de visitas promocionales.