No sé cuál puede ser el nivel máximo de vergüenza y si es posible superarlo pero de lo que no me cabe duda es de que hoy se han superado mucho cualquiera de ellos. Estoy viendo hablar de "tranquilidad" a la ministra de sanidad y, honestamente, supongo que a muchos de los que lo han oído, como me ha sucedido a mi, les ha sonado a "música celestial" o quizás habría que hablar de "infernal".
Porque en el caso del contagio de Ébola hay muchas más cuestiones sin explicación que verdades incuestionable (si hay alguna). La llamada rueda de prensa, o lo que fuera, de la ministra Mato fue todo un desatino sin ninguna repuesta más allá de un absurdo intento de llamar a la tranquilidad. Es imposible, yo lo creo así, tratar de transmitir tranquilidad cuando no puede ofrecerse ninguna respuesta a ninguna pregunta.
No entraré, aunque hay muchas cosas que decir al respecto, sobre el impacto internacional del gran honor que nos toca: ser el país europeo con el primer caso de contagio por Ébola.
Pero volvamos a la rueda de prensa, o lo que fuera, de nuestra ministra. Puestos a ser patéticos, es realmente rocambolesco como trató de escabullirse a una cuestión que era, a mi juicio, directa y se refería a una cuestión muy concreta: ¿va a dimitir alguien después de este desaguisado?
La respuesta, que no dio la ministra, me atrevo a darla yo. ¿Se le ocurre a alguien que alguien pueda dimitir en nuestro país? Yo pienso que no.
Se trata de un blog en el que el consumo es el denominador común, aunque a veces la relación con él sea casi marginal y cueste verla. Con estas reflexiones, José María Múgica Flores, ex director general de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) pretende dos cosas: no perder contacto con un mundo apasionante, como es el consumo, y ofrecer su experiencia de casi 25 años a los consumidores del futuro.
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martes, 7 de octubre de 2014
EL ÉBOLA YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS
Uno no quisiera jamás caer en la tentación de la alarma. Pero tan falso resulta el decir que el asunto está bajo control como exagerar las consecuencias de la presencia de la primera afectada por el ébola en nuestro país. Lo cierto es que una de las personas que fueron puestas (obligadas o no) al cuidado del primer misionero fallecido por ébola ha dado positivo y colocada en situación de aislamiento absoluto
Dicho esto me constan las reuniones de la ministra Mato con diversos equipos para conocer el alcance de este misterioso contagio (misterioso hasta que nos den más pistas). He leído la carta (http://amenfermerianoticias. wordpress.com/2014/08/10/ carta-de-un-enfermero-existe- un-riesgo-mayor-que-el-ebola- y-esta-tras-el-cristal/) de un enfermero incluido en el grupo de los que no tienen más remedio que atender a la nueva afectada, en la revista madrileña de la asociación. La carta ya es algo añeja, pero lo que dice, cobra ahora toda su actualidad y tiene muy poco desperdicio.
Sin entrar en su veracidad, de la que personalmente dudo poco, no hay duda de que el problema es grave, muy grave. Bastaría con que fuera cierto una parte de la misma para poder afirmar esto: que la situación es muy grave, Y que, a estas alturas, no se sepa cómo se ha producido el contagio, mucho más.
No voy a unir mi voz a la de los que ya piden la dimisión de la ministra, del presidente de la comunidad de Madrid y del consejero de Sanidad, también de Madrid. Aparte de que sepa de su inutilidad en un país donde el verbo dimitir no se conjuga nunca, no es, en estos momentos la solución del urgente problema.
Como en tantos casos, la solución pasa por dar voz a los que de verdad entienden y tomar las decisiones en función de lo que ellos digan, algo que, por desgracia, no parece que esté sucediendo en este caso. La cuestión es si, finalmente, este paso se dará...
Dicho esto me constan las reuniones de la ministra Mato con diversos equipos para conocer el alcance de este misterioso contagio (misterioso hasta que nos den más pistas). He leído la carta (http://amenfermerianoticias.
Sin entrar en su veracidad, de la que personalmente dudo poco, no hay duda de que el problema es grave, muy grave. Bastaría con que fuera cierto una parte de la misma para poder afirmar esto: que la situación es muy grave, Y que, a estas alturas, no se sepa cómo se ha producido el contagio, mucho más.
No voy a unir mi voz a la de los que ya piden la dimisión de la ministra, del presidente de la comunidad de Madrid y del consejero de Sanidad, también de Madrid. Aparte de que sepa de su inutilidad en un país donde el verbo dimitir no se conjuga nunca, no es, en estos momentos la solución del urgente problema.
Como en tantos casos, la solución pasa por dar voz a los que de verdad entienden y tomar las decisiones en función de lo que ellos digan, algo que, por desgracia, no parece que esté sucediendo en este caso. La cuestión es si, finalmente, este paso se dará...
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