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sábado, 21 de noviembre de 2015

EL HAMBRE QUE NO SE VE

No es habitual. Pero hoy debo hacerlo. Como sabéis (y si no os lo digo yo) el próximo fin de semana, los días 27 a 29, tendrá lugar la Gran Recogida de alimentos en Madrid (y supongo que en el resto de España). Es un buen momento para pensar en que el hambre, que no se ve, existe. Y existe en más lugares de los que pensamos.

El Banco de Alimentos hace su gran recogida en la mayor parte de los supermercados de Madrid (y supongo que en el resto de España). Es una excelente ocasión para demostrar la solidaridad de la que, tradicionalmente estamos tan sobrados. Ciertamente hay hambre muchos días al año y hay quien la pasa sea la fecha que sea. Quizás por eso necesitamos que nos lo recuerden, aunque sólo sea un fin se semana al año.

Eso es lo que hace la Gran Recogida. No es la solución del problema, pero no cabe duda de que es importante. Por lo que significa y por la llamada a nuestra conciencia.

Dice el curioso eslogan de la campaña "Si dejas pasar en el súper al que sólo lleva un producto te necesitamos". Las cifras son las que son, si bien con esta ayuda se puede conseguir ayudar a más de un millón y medio, algo así como la mitad de lo que sería necesario. Insuficiente sí, pero un paso adelante.

En las pagina de la gran recogida, es muy interesante el vídeo en el que Gema Hassen-Bey, María Adánez y Ana Rosa Quintana son protagonistas del anuncio y justifican las posibles donaciones a la campaña. Lo recomiendo en verdad...

miércoles, 4 de marzo de 2015

LA CRUELDAD DE SER POBRES

En la página web del Banco de Alimentos leo: "Ser pobre es duro; pero sólo en una sociedad que gasta y malgasta, sin ningún criterio sólido, puede llegar a ser cruel". Y, desde luego, se puede decir más alto o con letras de una fuente mayor, pero no con más claridad. En nuestra sociedad se malgasta mucho. Demasiado. Y por lo tanto no cabe duda de que estamos ante un caso evidente de crueldad.

Crueldad que hace de la pobreza una realidad particularmente dolorosa que nace del hecho incuestionable de estar en una sociedad que malgasta demasiado. Dicen las "malas" lenguas que hasta 179 kilos por ciudadano. Si multiplicamos esa cantidad por el número de ciudadanos que vivimos sobre nuestro país, la cifra de lo que malgastamos que sale es muy elevada. Demasiado elevada.

Y, por vueltas que doy, no encuentro ningún "criterio sólido" que explique ese continuo malgasto, a ese continuo tirar alimentos sin otro fin que incrementar los beneficios, no de los ganaderos y agricultores sino de quienes no dudan en convertir en beneficios el pisoteo de derechos a que los someten.

Porque cuando uno ve cómo "se obliga" a ganaderos y agricultores a tirar alimentos de los llamados de primera necesidad porque los grandes se ponen de acuerdo en lo poco que les van a pagar o pagan sólo una palabra viene a mi mente.  No es otra que insensibilidad. Y es que no se puede ser más insensible ante la tragedia que viven quienes, en estos días, han asistido, y asisten todavía, a una realidad que une pobreza y crueldad de una manera tan grande.

Por eso, hoy, día en que he tomado mi primer contacto con el Banco de Alimentos, mi pensamiento va a quienes cada mañana deben mirar al cielo para ver qué se esconde tras su azul o sus nubes y actuar en consecuencia.


lunes, 1 de diciembre de 2014

BANCO DE ALIMENTOS: OBJETIVO CUMPLIDO

Hoy es un buen día. El objetivo de conseguir 20.000 toneladas, es decir, 20.000.000 kilos, se ha conseguido "con creces", según se ha comentado en televisión (la Sexta en el programa Más vale tarde, de Mamen Mendizábal). En una brevísima entrevista a Jaime Sierra, director del Banco de Alimentos de Valencia, hemos podido ver a un grupo de voluntarios peleándose con los muchos productos donados.

En el Informativo de Telecinco, con Pablo Piqueras, hablan de cifras demasiado espectaculares, tanto que uno debe frotarse los ojos antes de darlas por ciertas. No sé si he oído bien pero habla de 120 millones de kilos, es decir, seis veces más de lo previsto (honestamente pienso que mis oídos me han jugado una mala pasada).Y han aumentado en un mes el tiempo en que los Bancos de Alimentos tardarían en ver sus despensas vacías con lo ayer recaudado. ¿Son esas las "creces"?

En cualquier caso, me quedo con la afirmación que no dudo verdadera de que este objetivo de 20 millones de kilos se ha superado cumplidamente

Pero más allá de las cifras, es preciso destacar, a la hora de hacer balance, que hemos sentido, organizadores y voluntarios, la inmensa corriente de solidaridad (no encuentro otra palabra y tampoco merece la pena buscarla) que nos ha sumergido. Los ejemplos que podríamos poner para justificar estas afirmaciones son muchos pero caeríamos en la injusticia de no referirnos a los cientos y miles de compradores anónimos que han pensado en la necesidad de quienes, en estos días deberían enfrentarse a un plato vacío de no mediar la generosidad de los compradores de todos los supermercados comprometidos con la propuesta.

Una propuesta, ésta, realmente importante.

EL BANCO DE ALIMENTOS, ¿UN PARCHE?

La pregunta tiene fácil respuesta. ¡NO!

Porque un parche tiene mucho que ver con un accidente, con una cosa que no va bien. Si algo pone de manifiesto un Banco de Alimentos es su enorme fuerza como llamada a la solidaridad. Y en los tiempos que corremos esto es importante. Muy importante.

Es muy cierto, como han puesto de manifiesto muchos de los anónimos donantes, su carácter vicario, de algo que, en justicia, deberían hacer los poderes públicos. Pero tales "poderes" no están por la labor y prefieren que otros los hagan. Si en una sociedad como la que vivimos se perdieran todos y cada uno de los gestos que los voluntarios hacemos (o hacen) no cabe duda de que iríamos a peor porque esperar que otros hagan lo que deberían hacer porque para eso, entre otras cosas, han sido elegidos, es vivir en la utopía. Y hoy, más que nunca, esta actitud no cabe.

Afortunadamente existen voluntarios que dedican su tiempo a estos proyectos y gente de la calle que es capaz de hacer la compra pensando en quienes no pueden hacerla porque no tienen con qué.











Y esto es lo realmente importante: toda esa gente, anónima muchas veces, que es capaz de hacer esto. Y de hacerlo, además, con esa sonrisa que hace del trabajo en los llamados puntos de recogida, que llamaría puntos de solidaridad, más alegre y contagioso.

Por eso, hoy quiero, ante todo, dar las gracias por la oportunidad que el Banco de Alimentos ha brindado de llevar a cabo esta labor. Una labor que, a buen seguro, otros deberían hacer, pero que su dejación no se lo ¿permite?

P.D. Acabo de leer en prensa que el objetivo de conseguir 20 millones de kilos en España, se ha conseguido. Circunstancia que no me extraña sabiendo cuál es la respuesta de los ciudadanos anónimos cuando se hace un llamamiento a su solidaridad. Un motivo más, éste, para sentirse realmente satisfechos y orgullosos..., aunque, en el fondo, esté esa sensación de vergüenza porque hoy sigan siendo necesarios llamamientos como éste para que muchas familias tengan un plato para comer.

domingo, 30 de noviembre de 2014

FIN DE SEMANA CON EL BANCO DE ALIMENTOS

Ayer y anteayer estuve en el Banco de Alimentos. Hoy, nuestro Ahorramás de la calle Nicolás Sánchez cierra, con lo cual nuestra experiencia se acaba. Pero ha sido muy bonita. Porque hemos podido comprobar cómo muchos de lo compradores han estado a la altura. Tengo aun en la retina la imagen de una mujer, sencilla, que nos entregó, entiendo, lo único que buenamente podía: un paquete de medio kilo de pasta. O el del hombre que al entrar nos dijo que no podía y pese a ello, al salir nos entregó un par de kilos (legumbre y arroz), con una absurda sensación de culpabilidad, "porque no podía dar más".

Soy consciente de vivir en un barrio sencillo y me siento orgulloso de ello. Y eso se nota. Más en una ocasión como ésta. No me preocupan los kilos conseguidos. A pesar de no poder decir una cifra exacta, lo único cierto es que los kilos que nos habían asignado, se han conseguido. En nuestro centro y, a buen seguro, en los de Madrid y en todo el estado español. Quiero suponer que los 20 millones de kilos que había que conseguir en todo el estado se han superado ampliamente. Pero de esa cifra tendremos noticias a partir de mañana.

Sin embargo es el momento de agradecer ese inmenso esfuerzo que se ha realizado aunque ese agradecimiento no haya sido buscado en ningún momento por ninguno de los organizadores, supervisores, coordinadores o voluntarios, de todos. Esta gratitud debe trascender mucho más e incluir a los responsables de la mayoría de lo centros y de cuantos han sentido la necesidad de echar una mano como cajeras y personal de los centros.

Pero sobre todo, nuestro agradecimiento tiene unos destinatarios muy concretos: todas y cada una de las personas que han ido aportando los millones de kilos que han ido llenando de solidaridad todos los rincones de nuestros supermercados dirigidos a los cientos de miles y millones de personas que han depositado sus esperanzas en esta Gran Recogida de alimentos. Y es que la finalidad de cuanto se ha hecho es evitar que existan en nuestro país quienes no tienen que llenar sus platos.

Gracias, pues, a quienes nos habéis entregado todos esos kilos que han hecho que este fin de semana, el de la Gran Recogida, haya sido un nuevo ejemplo en el que la solidaridad ha triunfado de manera clara, Como me decía Elena, una de nuestras voluntarias, cosas así "la reconcilian con el ser humano", Y es que en nuestro mundo hay cosas merecen la pena y la solidaridad, ejercida de esta manera es una de ellas.

Reflexión, ésta, que no puedo sino compartir.