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lunes, 6 de julio de 2015

SOBE Y SU MALA CAMPAÑA DE PUBLICIDAD

Una reciente campaña de SoBe (bebida perteneciente a PepsiCo) ha creado lógica alarma en las Redes sociales: decía, en inglés, "¡Ayuda! Estoy atrapado en una fábrica". Más de uno y de dos pensaron en alguien que procedente de fábrica en la que se elaboraba el producto, estaba lanzando un mensaje de alarma ente la situación que estaba viviendo.

Ciertamente parecen no existir frenos a las pretensiones de publicidad para determinadas marcas. Y ello a pesar de que se trate de un producto que, por lo que parece, todavía no ha llegado a nuestro país. Pero todo se andará...

El último mensaje de PepsiCo da a entender una situación angustiosa que pretende resolver con unas simples disculpas ante el eco que sus desafortunadas palabras han tenido, tras la retirada del controvertido anuncio y los tapones en los que se incluía (al menos eso prometen mientras hacen una llamada a la comprensión, que ellos no tuvieron), dado que "existe stock en el mercado".

Y lo hicieron por el mal resultado de la campaña, no por el propio mensaje, ante la más que lógica alarma generada.

Lo que esta marca se merece es que nadie compre una bebida que ha provocado tal situación y que SoBe se tenga que "beber" toda esa producción (si es tal) por el pésimo comportamiento de los lumbreras que imaginaron esta campaña de ¿marketing?

Uno piensa que el marketing consiste en exagerar bastante las cualidades de un producto. Y por eso es normal un cierto nivel de prevención cuando ve un mensaje publicitario. Pero esto...


lunes, 15 de septiembre de 2014

POR AHÍ NO, MIGUELAÑEZ

He visto el anuncio varias veces. En él, un pequeño (de pocos años) niega, con la boca bien sucia con trozos de gominolas pegadas (prueba evidente de su "pecado"), haber comido los dulces.

Bien es verdad que en el mensaje se dice que los niños no deben mentir, como hace el protagonista del anuncio. Pero no me gusta el tal anuncio.

Puede parecer una tontería, pero el niño miente porque sí ha comido gominolas. Y entonces la gracia de la candidez del niño, en mi opinión se desvanece.

Por eso, insisto, el anuncio no me gusta, sea cual sea su legalidad que no cuestiono. El problema está en el mensaje y en ese niño, cándido, que miente por mucho que la mentira sea tan evidente... y graciosa.

Realmente, ¿se puede hablar de un verdadero "Gente dulce" o sweet people en su versión inglesa?