La caída de árboles y sus funestas consecuencias han dejado ya de ser noticia para convertirse en algo cotidiano. Pero no es necesario llegar tan lejos. La imagen de árboles enfermos a los que no se presta atención forma parte ya de nuestro paisaje sin que se manifieste la menor preocupación por su estado.
Dicen (y es posible que ésa sea una de las razones principales) que todo es cuestión de los "famosos recortes". Es evidente que la importante reducción que han impuesto en recursos, humanos y materiales, tiene mucho que ver. Yo diría que muchísimo. Pero es incomprensible que nuestros poderes públicos, los que toman las grandes decisiones, no vean que como apuesta de futuro, la que están haciendo, es increíblemente equivocada. Porque la prestancia de los árboles tiene bastante que ver con ese futuro más humano.
Es posible que más de uno dude que un tema como éste tenga cabida, como reflexión, en un blog cuya finalidad es el consumo. Yo mismo he dudado mucho antes de publicarlo. Pero al final creo que todo lo que afecta a la vida lo hace también a nuestra realidad de consumidores y, por ello, la vida de los árboles, de todos ellos, algo nos dice. Cuando se asiste a su lenta destrucción y cuando se ve como las hojas pierden su fuerza y caen como preludio de un otoño que no es tal se piensa que algo no va bien. Porque lo que tanto se tarda en construir (ese arbolado que, en tiempos, dicen, permitía a un inexistente primate cruzar la península sin tocar el suelo), se destruye en muy pocos años si no se atiende a una adecuada conservación y a la prevención de las plagas cuando aun se está a tiempo.
El calor y la falta de lluvia, sin duda, ayudan mucho en esa destrucción. Pero más la desatención por falta de recursos de todo tipo que es lo que padecemos.
Se trata de un blog en el que el consumo es el denominador común, aunque a veces la relación con él sea casi marginal y cueste verla. Con estas reflexiones, José María Múgica Flores, ex director general de OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) pretende dos cosas: no perder contacto con un mundo apasionante, como es el consumo, y ofrecer su experiencia de casi 25 años a los consumidores del futuro.
Mostrando entradas con la etiqueta cuidado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuidado. Mostrar todas las entradas
miércoles, 10 de septiembre de 2014
domingo, 31 de agosto de 2014
LA NECESIDAD FRENTE AL ABUSO
Llega un nuevo curso y con él el inicio de una nueva temporada, Las asociaciones de consumidores, todas, reiteran sus advertencias sobre los mil y un abusos a los que los pícaros tratan de someter a los consumidores. Y éstos han de procurar andar con todos los ojos posibles abiertos para evitarlos. ¡Dura tarea!
¡Ojalá llegara el día en que la tarea de las citadas asociaciones fuera inútil y se limitaran al análisis comparativo y poco más! Pero ese día aun está lejos. Creo que cada día más. Porque hoy, más que nunca, ser consumidor es moverse en un ámbito en el que, para desplazarse con éxito, hay que hacerlo con un cuidado infinito para evitar las mil y una trampas que tratan de ponernos.
Y no me refiero sólo, aunque también, al tema de la letra pequeña. Siempre dije que cuanto más importante, para los intereses del consumidor, es un dato más cuesta encontrarlo en la información (o lo que sea) que la entidad o empresa facilita. Pero es que a veces esa letra se hace tan pequeña que desaparece. Aun tengo presente la última denuncia de OCU frente al abuso de la compañía aérea, Ryanair. Bien es verdad que, pese a todo, en la mayoría de los casos esta compañía interesa. Pero son tantos los derechos de los consumidores que pisotea que hay que saber muy bien de que va, y ello implica una actitud muy, muy activa por parte del consumidor.
Pienso que, hoy por hoy, ser consumidor es cada vez más una "profesión de riesgo". Porque a la letra pequeña hay que añadir lo que no se dice y todo ese fárrago que, pretendido, no hace sino distorsionar la verdad de lo que cuesta un producto o un servicio. Algo que, a menudo, nada tiene que ver, o muy poco, con lo que en realidad es nos dice. Y evidentemente no me refiero, sólo, a la cuestión ya abordada en estas páginas del "desde"...
¡Ojalá llegara el día en que la tarea de las citadas asociaciones fuera inútil y se limitaran al análisis comparativo y poco más! Pero ese día aun está lejos. Creo que cada día más. Porque hoy, más que nunca, ser consumidor es moverse en un ámbito en el que, para desplazarse con éxito, hay que hacerlo con un cuidado infinito para evitar las mil y una trampas que tratan de ponernos.
Y no me refiero sólo, aunque también, al tema de la letra pequeña. Siempre dije que cuanto más importante, para los intereses del consumidor, es un dato más cuesta encontrarlo en la información (o lo que sea) que la entidad o empresa facilita. Pero es que a veces esa letra se hace tan pequeña que desaparece. Aun tengo presente la última denuncia de OCU frente al abuso de la compañía aérea, Ryanair. Bien es verdad que, pese a todo, en la mayoría de los casos esta compañía interesa. Pero son tantos los derechos de los consumidores que pisotea que hay que saber muy bien de que va, y ello implica una actitud muy, muy activa por parte del consumidor.
Pienso que, hoy por hoy, ser consumidor es cada vez más una "profesión de riesgo". Porque a la letra pequeña hay que añadir lo que no se dice y todo ese fárrago que, pretendido, no hace sino distorsionar la verdad de lo que cuesta un producto o un servicio. Algo que, a menudo, nada tiene que ver, o muy poco, con lo que en realidad es nos dice. Y evidentemente no me refiero, sólo, a la cuestión ya abordada en estas páginas del "desde"...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
