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domingo, 14 de junio de 2015

LAS MENTIRAS DE LA PUBLICIDAD

Dicen que las peores mentiras son las media verdades. No discuto el valor del 5% de descuento en las gasolinas de una conocida marca, Pero lo cierto es que para conseguir que Cepsa llene nuestra despensa hay que gastarse mucho dinero y llenar más de uno y de dos depósitos.

La afirmación de que "cuando llenas el depósito, llenas la despensa" se convierte así en una media verdad porque para conseguir un descuento de apenas 60 euros hay que gastarse no menos de 1.200 euros. Y estamos hablando de cantidades (los 60 euros, claro) que se van muy pronto.

Este es el juego de la publicidad al que deberíamos prestar mucha atención porque, sin discutir que cualquier descuento sea bienvenido, no cabe duda de que el mensaje publicitario acaba siendo falso. Porque para llenar la despensa hace falta bastante más euros que ese 5% de descuento que hace posible el anuncio.

La publicidad tiende a hacer ver realidades bien distintas. Y a ello se debe prestar atención cuidadosa. Y situar en cada caso, la verdad en sus justos términos. Los descuentos en ningún caso serán tan importantes como para que merezca la pena considerarlo si las necesidades son otra, Y en esto, la publicidad juega su papel. Un papel que es preciso poner en sus justos términos.

viernes, 5 de septiembre de 2014

TRES POR DOS NO SIEMPRE SON SEIS...

Cada día proliferan más estas ofertas. Se adquieren tres "cosas" al precio de dos con lo cual el ahorro parece significativo. O eso estaba en el origen porque en la actualidad bajo ese nombre se ofrecen (¡hasta en el tema de las viviendas he leído!) ofertas variopintas con descuentos más o menos grandes.

Si digo que parece es porque no es lo mismo en todos los casos. No es lo mismo cuando se trata de yogures (cuyo consumo parece soportar bien los plazos necesarios) que si lo que se vende es una prenda de vestir o una vivienda.

Si de lo que se trata de hacer es potenciar el consumo, estoy convencido de que éste no es un buen camino. Personalmente, en más de una ocasión me he echado para atrás en una compra o, al menos, no lo he considerado como una verdadera oferta, cuando he visto que se me ofrecían tres productos al precio de dos. Porque, insisto, no es lo mismo según de lo que se trate,

Me parece más coherente con la idea de ofrecer verdaderos descuentos el hecho de hacerlo por unidad, al menos en aquellos productos que por su propia naturaleza tienen una vida útil más larga. Bien es cierto que existen alternativas, pero de lo que se trataría siempre es buscar el interés del consumidor que, en muchas ocasiones, no está en gastarse el doble aunque la ventaja sea obtener el triple.

Y eso deberían tenerlo muy en cuenta quienes diseñan estas campañas que más parecen orientadas al sobre consumo que al verdadero ahorro.

viernes, 22 de agosto de 2014

EL JUEGO DEL "DESDE"

Desde siempre me ha llamado la atención, en especial cuando hace relación con el precio, el juego que el marketing hace del término "desde". Lo que pasa es que se trata de un juego tan gastado que difícilmente va ya a engatusar a alguien. Porque a fuerza de usarlo y ver luego su verdad, es casi imposible que ya alguien, si no es muy incauto, pique.

No voy entrar en si al precio que indican, normalmente muy bajo y atractivo, hay pocas unidades del producto o servicio de que se trate. Posiblemente sea cierto. Tampoco en el hecho de que el término "desde" que acompaña al precio sea pequeño y casi no se vea.

Pero en mi ya bastante larga experiencia puedo decir que nunca ha comprado al precio que me ha hecho fijarme en un producto o servicio. Si se trata del primero, la características son tan básicas que, al final acabo con otro cuyas prestaciones son mejores, Si es el segundo, la condiciones son tales que, al final, opto por otro más completo... y a un precio superior.

Insisto que como "juego" no está mal. Sin embargo no estaría de más que, como consumidores, leamos e interpretemos todo sin dejarnos llevar por los oropeles de una oferta que, luego, no es tal. Es la manera más elegante de contrarrestar el indudable impacto que algunas ofertas (que luego no son tales) tienen sobre nuestros sentimientos. Que es de lo que se trata.