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viernes, 24 de abril de 2015

SER POLÍTICO EN ESPAÑA...

Dicen que nuestros políticos son los que nos merecemos. Ignoro el origen de esta afirmación, que debe ser cierta. Como ignoro la relación de esta reflexión con el consumo propiamente dicha, aunque quiero pensar en que es mucho más estrecha de lo que pienso. La noticia habla de algo tan relacionado con el consumo como del hecho de que dos parlamentarios del PP han cobrado sendos "sueldos" al mes, durante un tiempo más o menos largo, sumando en cada caso, cantidades muy importantes. Así, Vicente Martínez-Pujalte cobró 75.000 euros; Federico Trillo, 354.560. Si tenemos en cuenta que el primero cobró, según se dice, a razón de 5.000 euros y el segundo de 8.000 cada mes, el cómputo de meses sale fácil. Y ello por "asesorar" a una empresa, Collosa, que se dedica a eso de la cosa pública, gestionando, o así, contratos. Lo dicho por sus responsables no es de recibo, por supuesto.

Teóricamente nuestros parlamentarios no pueden recibir dineros públicos sin una autorización que ellos mismos, con generosidad, parece que se conceden. Como ha sido el caso. Tanto uno como otro han argumentado su actuación con argumentos que, visto cómo está el patio, resultan de lo más grotesco. Porque de la legalidad no hay dudas sin son ellos mismos quienes dan el permiso, pero de la imagen...

No entraré en la cuestión estética ni en la legalidad del hecho, a todas luces desafortunada. Tampoco en si el permiso era para lo que realmente ha sido. La cuestión va más allá y tiene mucho que ver con la ética, máxime si tenemos en cuenta que nadie puede poner en duda, en cuestión, ningún dato de los que sus señorías tengan a bien comunicar. Y eso aunque no respondan a la verdad...

Lo absurdo de esta situación es, como dice la prensa, que ayer tuvimos que asistir a la pública felicitación por parte de Hernando, del partido de ambos diputados, por la transparencia (sic!) del régimen en el que vivimos. Y se queda tan tranquilo... Justo antes de pedir públicamente que se amplíen las compatibilidades "que permita compatibilizar esta actividad (supongo que la de ser diputado) con otras actividades privadas". Como si el hecho de ser parlamentario y político en nuestro país no tuviera ya suficientes compensaciones...

jueves, 26 de marzo de 2015

LA LUZ SIGUE AL ALZA

Releyendo lo escrito en marzo de 2011, veo su rabiosa actualidad. Porque lo dicho entonces, vale exactamente, hoy, en todos sus términos. Decía entonces,con ocasión de una enésima subida de un bien tan imprescindible como la electricidad:

"Que uno de los misterios imposibles de descifrar es el recibo de la luz no significa ninguna novedad para los ciudadanos de este país. Lo inescrutable de los conceptos que encierra, algunos de ellos que poco o nada tienen que ver con la propia electricidad, hacen de este recibo, con el consentimiento de nuestros responsables políticos, un documento opaco y sin la menor transparencia. 

Y ello 'ad maiorem benefitium' de las compañías eléctricas cuyas cuentas de resultados rayan en la obscenidad si no entran de lleno en ella. Pero lo más grave, con todo, no es eso: es la consideración de estultos (es decir, necios o tontos) con la que nos distingue nuestro ministro a la hora de justificar la medida. Porque cuadrando el círculo, se trata, según él, de una no subida que sube ya que cabe pensar que lo que se sube por los 'costes de acceso' puede bajar con lo que salga de la subasta de energía que realizan las empresas. No hagáis esfuerzos por entender el galimatías. 

Ya os seguro que el asunto no es fácil y que, al final, pagaremos la luz más cara porque la subida de esos costes de acceso es fija (el 9% para la mayoría de los que encendemos algo en casa) y la bajada en la subasta, que la compensaría, es una previsión de un ministerio que no se distingue, precisamente, por su acierto en sus previsiones. Mientras seguimos peleando por algo tan sencillo como conseguir una inyección de transparencia en este sector para conseguir algo tan simple como que los consumidores paguemos por la electricidad lo que realmente cuesta, sin déficit artificiales que se imponen por la presión de las grandes compañías (viejo e incumplido compromiso del gobierno). 

Y al tiempo que se paralice la subida de la luz y se nos dé voz y voto a la hora de marcar el precio de la luz".