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viernes, 18 de septiembre de 2015

¿PROHIBIDO FUMAR DONDE VIAJEN NIÑOS?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho a la Unión Europea (UE) una recomendación cargada, a mi juicio, de sentido común, aunque realmente limitada: es la prohibición de fumar en los coches y hogares cuando haya niños.

Más de una vez he comentado que el tabaco, como droga, hoy no sería aprobado, al menos en una sociedad que se precie de humana. No hay nada tan absurdo como ver la forma en que se permite, por mor de este durísimo hábito, matar a alguien. Porque si de algo se está en lo cierto es que el tabaco mata. Es inútil que se caiga en la estupidez de mantener el hábito por el hecho de que existan los fumadores, cuando se ha comprobado los perniciosos efectos del tabaco. Porque, como dice la presidenta de la Asociación de No Fumadores, "tú dentro de tu casa tampoco puedes matar ni violar a nadie. Ni puedes maltratar a un niño. El Estado tiene el deber de vigilar por la salud y salubridad de los menores".

En el Reino Unido, único país que lo ha hecho, prohibirá, desde el 1 de octubre, fumar en el interior de los coches si en ellos van niños porque, como dice Elisardo Becoña, de la Unidad de Tabaquismo de la Universidad de Santiago, "si los menores conviven con estos malos hábitos es más probable que se hagan fumadores".

La medida es buena y debería extenderse por doquier porque lo absurdo es vivir en una sociedad que permite el hecho de fumar cuando se es consciente de los muchos males que ese hábito conlleva. Claro que, a fuer de sincero, quien esto firma extendería esta prohibición a todos los ámbitos donde existan personas... y no sólo niños, porque no hay nada tan absurdo como permitir que otros fumen mientras haya alguien padeciendo, como fumadores pasivos, esta incívica costumbre.



domingo, 2 de agosto de 2015

UN INCUMPLIMIENTO GENERALIZADO

El de la conocida como Ley Antitabaco. Los datos del artículo Espacios sin humo, de la revista OCU-Salud no dejan lugar a dudas, Tras haber visitado 190 cafeterías, 33 centros comerciales, 27 estaciones de tren o autobús e intercambiadores, 14  líneas de metro, 27 hospitales, 42 facultades y 41 centros de enseñanza secundaria, en 12 grandes ciudades españolas, la conclusión no puede ser más deprimente.

Si bien parece existir un cierto respeto por los lugares cerrados, cuando no existen esas cuatro paredes (con techo, claro), la cosa cambia. La prohibición es inatendida entre el 60% de colegios e institutos y el 100% en universidades y centros de adultos, en cuyos accesos no se permite fumar. Y ellos pese a los 55.000 fallecidos (de los que se estima un 10% de fumadores pasivos) que cada año pagan con su vida este malsano hábito. Como causa de estas muertes se señalan las enfermedades asociadas al consumo del tabaco, como el cáncer de pulmón, y los accidentes cardiovasculares.


La falta de señalización es clara, sobre todo en las terrazas del estudio en las que hasta un 98% se incumple la obligación de hacer patente la prohibición de fumar. Aunque pienso que debería ser en todos los casos, sólo en los hospitales analizados, con el 4%, parece que se toman en serio esta obligación de señalar que en ese recinto no se puede fumar.

Pero lo más grave es la inacción de las autoridades que siendo conscientes de su papel no toman medidas para evitar es costumbre y optan por mirar hacia otro lado. Son conscientes de qué deben hacer y prefieren no hacerlo en aras de un puñado de votos, los de los fumadores. Pocas veces hemos oído (yo no recuerdo ninguna ocasión) que entre las decisiones que se van a tomar figura un recrudecimiento de la prohibición de un hábito que de haberse conocido antes en sus efectos hace tiempo que figuraría entre los que no se pueden practicar sin más.

No insistiré más. Pero todos somos conscientes del papel disuasorio de una medida tan simple como subir los impuestos (si no se puede pretender la prohibición absoluta) tiene sobre su consumo entre los más jóvenes, principales objetivos de los promotores de tan deleznable costumbre.

viernes, 31 de julio de 2015

DEL TABACO HABLAMOS

Fumar mata... o acelera las posibilidades de morir como consecuencia de su propia naturaleza. Viene ahora la mayor tabaquera del mundo, Philips Morris (distribuidora de Marlboro, L&M y Chesterfield) a defender su malsano negocio como queda patente en el último número de la revista OCU-Salud. Según la revista, Philips Morris ha demandado al gobierno de Uruguay "alegando la violación del tratado" de este país con Suiza, donde la multinacional del tabaco tiene su sede. Poco (o nada) parece importar a la multinacional la enorme cifra de 55.000 de personas fallecidas en nuestro país debido al consumo de tabaco.

Al margen del incumplimiento generalizado, sobre el que prometemos volver, la cosa es muy grave. Porque en este negocio de muerte, Philips Morris es muy poderosa y ha contratado un gran bufete de ¿abogados? para callar la boca a determinados países, contrarios a su deleznable práctica. Lo hace en aquellos lugares en los que puede acudir a tribunales privados en lugar de nacionales, afortunadamente inexistentes en nuestro país. Y ello mientras no se apruebe el conocido como Tratado de Libre Comercio, actualmente en discusión entre la UE y Estados Unidos,

Pero lo peor de todo es que en nuestro país se incumplen las directrices del Convenio Marco de Control del Tabaquismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos algunas de ellas que tendrían como efecto inmediato la reducción de la cifra antes citada.

El etiquetado y empaquetados genéricos tienen un papel muy importante en el hecho de la reducción de fumadores. ¿Por qué cuesta llevarlo a cabo en nuestro país?

miércoles, 3 de junio de 2015

DEMASIADAS MUERTES POR EL TABACO

Seis millones de muertes como consecuencia del tabaco, Es el dato que facilita la Organización Mundial de Salud (OMS) que se ve agravado por otro más: en torno a seiscientas mil no son fumadores pero mueren por "fumar" humo de otras personas, es decir, son los fumadores pasivos. Poco a poco las autoridades van tomando algunas medidas para evitar aunque, por desgracia, la industria del tabaco hacen todo lo posible por adelantar el momento en que se comienza a fumar con lo que esas medidas acaban siendo bastante ineficaces.

En el Reino Unido se ha prohibido fumar en cualquier vehículo. Según se ha demostrado, fumar en el interior de un coche implica un riesgo 11 veces mayor que hacerlo en un bar y 23 veces mayor que hacerlo en casa. Pero lo triste es que a pesar de saber esto, haya que ir con paños calientes, prohibiendo algo que se sabe que es, de por sí, malo. Muy malo.

El problema radica en un hecho incuestionable: demostrado el grave perjuicio que el hecho de fumar implica para la salud propia y la ajena, una sociedad civilizada tendría argumentos suficientes para abandonar el vicio. Pero no lo hace por intereses económicos que no consigo entender. No consigo entender que arruinemos nuestra salud y la ajena por una cuestión como ésta, por el placer de quemar un cigarrillo aun a sabiendas de los muchos inconvenientes que implica.

Vivimos en un país en el que se empieza a fumar muy pronto (España tiene el dudoso honor de ser el país más precoz en este sentido con un comienzo para este hábito entre 16 y 17 años) a pesar de que el número de fumadores ha descendido 4 puntos en tres años. Pero todavía casi un tercio (el 29%) de españoles es fumador, por encima de la media europea que se sitúa más abajo. Y hay un dato para la preocupación: por primera vez desde que entró en vigor la ley Antitabaco el número de fumadores ha subido en el primer trimestre de 2015 con el agravante de que no en difícil ver cómo se está relajando el cumplimiento de la norma que prohíbe fumar en lugares públicos. Son, sin duda, muy malas noticias en algo que nos debería preocupar un poco (mucho) más.

lunes, 25 de mayo de 2015

FUMADORES: UN NÚMERO MUY ELEVADO

La cifra la dieron en el informativo: el número de fumadores es de 56.000. Pocos me parecen, pero no es una cuestión baladí. Sobre todo porque bastaría con una sola persona que pusiera su vida en juego para que habría que poner los medios para evitarlo.

Siempre he oído decir (y yo lo creo firmemente) que el "tabaco mata". De hecho, es el leiv motiv de un mensaje cierto. Todas las medidas que tratan de ponerse en marcha, incluso las que pretenden paquetes sin marca y con unas serie de fotos, a cual más grave, están condenadas al fracaso. Porque hay una industria, la tabaquera, interesada en conseguir incrementar los niveles de venta. Y ello a pesar del riesgo que implica este hábito.

Porque es un riesgo grande y evidente. Máxime si uno lee que el tabaco provoca fatiga prematura, un mayor riesgo de anginas, un aumento de constipados, tos y expectoraciones, pérdida de apetito, alteraciones del ritmo del pulso, coloración amarillenta ¡y mal olor de aliento! (ahí es ná) Es difícil hablar de algo con efectos tan graves para la salud y, sin embargo, de un uso tan frecuente y continuada.

Bien es verdad que el hábito "social" de fumar está aceptado y, de momento,  se trata de un hábito que es aceptado si bien, poco a poco, vemos cómo cada día más los fumadores van perdiendo su prestancia social y empiezan a ser mal vistos. Tiempo ha pasado ya desde el día en que se trataba de un hábito, muy ligado eso sí, al género masculino que no dudaba en hacer gala de él.

jueves, 22 de enero de 2015

MENOS TABACO, MÁS SALUD

La noticia dice que hoy se consumen un número de cajetillas de cigarrillos similar a lo que se consumía hace 50 años. Es decir, que hemos reducido el consumo de tabaco en medio siglo. Sin duda, una buena noticia, aunque sería mejor si el consumo de tabaco se redujera mucho más, hasta el cero absoluto.

No cabe duda de que cuesta mucho trabajo dar marcha atrás, cuando el hábito de fumar llegó en su día (espero que ya no) a convertirse en un síntoma de una mal entendida hombría. Se fumaba cuando se pasaba la adolescencia, como un signo más de alcanzar el estadio adulto de hombre (que no de mujer). Y eso era una manera más de demostrar que ya se alcanzaba ese momento. Y con ello se conseguía superar una etapa de la niñez.

Recuerdo que mi padre me dijo un día que lo que me pedía era que el primer cigarrillo que fumara se lo pidiera a él. Y con ello acabó, para mí, el sabor de lo prohibido, tan ligado, creo, a tantos primeros cigarrillos. Porque no me creo que los neo fumadores se adapten rápidamente al mal sabor del tabaco si no hay otra razón más fuerte como es, puede ser, el hecho social de fumar y todo lo que ello significa.

Hoy, generalizado el uso del tabaco (hombres y mujeres fuman) y roto el nexo entre tabaco y prestancia social, estamos, pues, ante una buena noticia, no la mejor por supuesto, como es que estemos ante un consumo de tabaco en franco retroceso. El hecho de que el consumo de tabaco se haya prohibido en el interior de los lugares públicos tiene, sin duda, su papel en este descenso pero, lamentablemente, la tarea no ha terminado. Porque de lo que se trate es que lleguemos a la conclusión, todos, de que el tabaco, como dicen las cajetillas "por imperativo legal", mata.


viernes, 21 de noviembre de 2014

EL TABACO Y LA GANANCIA DE PESO

A los problemas derivados por lo que implica dejar el hábito de fumar y al síndrome de abstinencia, el hecho de ganar unos gramos de más es sin duda un elemento a tener en cuenta.
Porque una de las consecuencias más habituales que señalan quienes dejan de fumar es un incremento de peso. Conclusión que parece estar comprobada por estudios bastante serios. Uno de ellos, presentado en el Congreso de la Asociación Americana del Corazón, celebrado en Chicago, es bastante claro: el riesgo de accidente cardiovascular se reduce drásticamente de manera que es un 49% menos, a pesar de que se gane peso.
La cuestión es bastante clara: se trata de poner en una balanza una reducción tan importante del peligro de perder la vida frente al hecho de seguir con un hábito que cada día resulta más difícil del entender, como es el de fumar.
Desde mi punto de vista, la elección debería ser bastante sencilla, al menos en lo que afecta a este aspecto: por mucho peso que se gane siempre será preferible al importante riesgo que hay que afrontar. Y ello a pesar de que, como ya he recogido en esta misma página, el humo del tabaco no es el único que llega a nuestros maltrechos pulmones.

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL TABACO , UNA CUESTIÓN CANDENTE

La noticia es agridulce. Por un lado dice que las marcas de tabaco modifican su estrategia y las más baratas (en torno a los 4 euros) están subiendo de manera significativa aunque las ventas de tabaco han bajado a la mitad en cinco años.


Los datos son concluyentes pero lo preocupante de este hecho son las consecuencias que se recogen en la noticia. Porque la grandes tabaqueras son conscientes de él y están produciendo nuevo tabaco a precio más reducido. Eso unido al hecho de que se está produciendo una sustitución del tabaco para liar (tradicional picadura) por la picadura para pipa, debido a su particular fiscalidad, más baja en ésta última por razones desconocidas, debería llevarnos a una profunda reflexión.

Alguien dijo algo que comparto plenamente. Y es que si el tabaco se hubiera descubierto hace unos años y no en tiempos de Colón, hoy estaría entre las sustancias más prohibidas. Porque sus niveles de adicción, potenciado por las tabaqueras, es tal que es muy difícil sustraerse a él, una vez que lo hemos introducido en nuestras vidas. Y ello a pesar de todas las advertencias, sobre las que me gustaría hacer un punto.

Personalmente he sido testigo de las risas en grupo de fumadores del tan traído y llevado "El tabaco mata". Por grande que se hagan las letras del mensaje o, como piden determinadas voces, se sustituyan por fotos, pocos efectos se pueden conseguir  para quienes han decidido fumar.

No sé si existe otra sustancia (o mezcla de sustancias) en que exista la profunda contradicción de ser tan dañina para la salud y se permita, siempre por razones de índole social que nunca entenderé, su publicidad (por mucho que se haya restringido en determinados ámbitos) y su venta, incluso con establecimientos propios como son los estancos. Soy consciente de que el hábito de fumar no es fácil de erradicar, pero también lo soy de que a ello deberíamos aplicarnos allí dónde sea posible. Nuestra salud y la salud pública lo agradecerán.

Claro que no estoy abogando por una prohibición sin más. Creo que somos nosotros, los consumidores, quienes hemos de abanderar esta batalla y tomar consciencia de que un mundo sin humo de tabaco siempre será preferible a otro en el que se fume sin problema. Desgraciadamente demasiados humos hemos de soportar ya...