El próximo fin de semana hay que cambiar de hora. Se trata de colocarse una
hora por delante de la hora "solar", algo que según la Comisión
Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) carece de
sentido si no se acompaña, cosa que sucede, de otras medidas que hagan posible
la "conciliación de la vida personal, familiar y laboral", verdadero
sentido de la medida.

Según su presidente, José Luis Casero,
"Esta medida no surtirá los
efectos que persigue, a menos que
se acompañe de verdades acciones para
optimizar los horarios" . Y la verdad es ésa: no hay prevista medidas
adicionales que hagan posible la conciliación familiar. Se limita, pues, a un
simple retraso del reloj, sin más.
En 1942, las simpatías con el régimen nazi hizo que se adaptara nuestro
horario al alemán, sin que, posteriormente, se produjera un nuevo cambio,
arrastrando, desde entonces, ese desfase.
La consecuencia, una de las más lamentables, es que el ciudadano español
duerme menos debido a los habituales horarios de comida y cena, mas tarde que
en el resto de los países europeos.
De hecho, el ahorro energético con el que se pretende justificar esta medida
no es tan importante como para justificarla debido a que
"las jornadas
interminables hacen que se salga tarde de trabajar con lo que el hipotético
ahorro energético queda desvirtuado".
Recuerda ARHOE que los sanitarios españoles también se manifiestan en contra
de la medida por su incidencia sobre la salud de los ciudadanos, defendiendo
"erradicar
la cultura laboral que se basa en la presencia del trabajador en su puesto, sin
gestionar correctamente la eficiencia real del trabajo y obviando herramientas
que favorezcan la productividad y la competitividad de las empresas".
Defiende también la disponibilidad de tiempo para poder disfrutar tanto de la
familia como de las diversas aficiones.
Acaba Casero lamentando que "
los gobernantes soslayen la adopción de
otras medidas de optimización horaria para lograr una efectiva conciliación de
la vida personal, familiar y laboral que tendrían una repercusión directa en la
vida de las personas y en la productividad de las empresas".
La pena en que palabras tan justas tengan tan poco recorrido...