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jueves, 29 de octubre de 2015

UN CASO PARA LA REFLEXIÓN

La noticia es de un periódico que tengo por serio, el The Daily Mail. habla del proceso de un consultor financiero, de 62 años, por un juez del Court of Protection por cobrarle a su madre la friolera de 550 euros diario por visitarla en su residencia. como dice el artículo en el que lo he visto, hay quienes usan "este recurso básico para desahacerse de ellos".

El "pájaro" en cuestión, que raramente visitaba a su madre, había robado a su madre 166.000 euros (en moneda inglesa, claro) desde que había sido declarada su incapacidad por padecer demencia senil. Se descubrió todo porque la madre hubo de hacer frente al pago de una factura, exigida por el asilo, de unos 40.000 euros. La mujer se vio entonces que no tenía dinero para hacer frente a ese pago, exigido a su hijo, representante legal de la anciana. No solo no tenía dinero para hacer frente a esa deuda sino que aun debía dinero.

Martin, que así se llamaba el interfecto, que trabajaba como jefe de proyecto de Ernst and Young, tenia plenos poderes para manejar el dinero de su madre y cuya casa había llegado a vender, no dudó en confesar al juez que "le cobraba por visitarla en la residencia y manejar sus bienes lo mismo que cobraba a sus antiguos clientes de la consultoría".

Su cinismo fue tal que planteó al juez que carecía de sentido hacer que devolviera dinero a su madre. Su argumento: “Yo soy el único beneficiario de la herencia y cualquier restitución volverá a mi cuando mi madre se muera, que teniendo en cuenta su estado actual de salud, es probable que sea más pronto que tarde”.

Esta actitud fue calificada como "repugnante" por parte del juez que decidió hacerle pagar por lo ocurrido.

Traigo el caso porque me ha impactado. aunque sólo muy de paso, se pueda hablar de consumo...

lunes, 23 de marzo de 2015

VIAJE “BAJO COSTE”, ¿EN REALIDAD “COSTE ALTO”?

Se dice en inglés porque en snob suena bonito: “low cost”. Y  hasta han conseguido  jugar un papel en la democratización de los viajes aéreos. Pero los números no perdonan y ahora se ven abocados a cobrar por casi todo. Y, como el euro dedicado a facturar una maleta le cuesta conseguirlo al consumidor lo mismo que el que va a parar al ticket o a las tasas, al final me pregunto: ¿no estaremos, en realidad, llegando a un “high cost”?

Aunque no puedo decir que desconociera los conceptos que se están incorporando al precio de un viaje con una compañía de bajo coste, verlos así, todos juntos, me produce una cierta sensación  de sorpresa, ¿o debo decir de estupefacción? No veo en la relación que cobraran por respirar, aunque estoy casi convencido de que “todo se andará”. 

Pero leer algunos conceptos llevan a una conclusión bastante incontrovertible: se trata, lisa y llanamente de incrementar el precio del viaje, en algún caso con un insoportable tufo a abuso. Así, cobran por pagar con tarjeta (medio de pago habitual entre los viajeros y que obligan a utilizar). Cobran por emitir la tarjeta de embarque, es decir, por entregar el documento que  permite acceder al servicio que estamos contratando. Cobran por elegir asiento o tener preferencia a la hora de embarcar. Y cobran por la maletas: lo hacen por la primera en algunas ocasiones y siempre por la segunda (mala costumbre que han hecho suya algunas de las llamadas compañías “de bandera”, como Iberia). 

Y desde luego, no se os ocurra cargar demasiado la maleta. En algunas compañías el kilo de sobrepeso (a partir de los 15) cuesta tanto o más que el viaje. Y así, “complemento” por “complemento”, se va incrementando un precio que, al final, nada tiene que ver con el que tanto brillo pretende tener en los mensajes publicitarios. Claro que éste suele ir precedido de un “desde” que evita cualquier tentación de una posterior reclamación. Todo ello se ha visto ya reflejada en nuestras encuestas de satisfacción. La última es bien elocuente. Las compañías de bajo coste han cosechado una profunda desafección por parte de los usuarios. Los mismos que, en su momento, les brindaron su confianza y le dieron el realce que han llegado a tener. Un realce que, cada día, es menor porque, tacita a tacita, las compañías de bajo coste están haciendo lo posible por colmar el puchero de la paciencia de los viajeros.

sábado, 28 de febrero de 2015

LA NUEVA ESCLAVITUD

La verdad es que hay noticias que impactan. De esas que provocan una certeza, la de que vamos en caída libre y sin nada que nos acerque a nuestra condición humana. Ésta, para mí, es de las que más. Ignoro su relación con el consumo pero seguro que no es necesario profundizar demasiado para encontrarla. La noticia lleva como titular el que sigue: "Aumentan las ofertas de trabajo a cambio de comida y un techo, pero sin sueldo". Así de duro.

Y ya en el cuerpo de la noticia, un "empleador", por decir algo, de Ciudad Real se atreve a decir: "Busco a persona necesitada que me ayude como vigilante y mantenimiento de pequeña empresa dedicada al ramo del automóvil a cambio de alojamiento y manutención. Más adelante ya hablaríamos de ayuda económica, incluso sueldo". Y lo hace consciente de que siempre habrá quien, necesitado, acepte esas "condiciones". 

No quiero entrar en lo que se esconde bajo el nombre de "alojamiento y manutención". Pero dado el perfil de lo leído no hay razones para ser muy optimistas. De hecho, dependiendo de si quien tiene la "gentileza" de ofrecer el trabajo es hombre no tiene empacho en plantear "sexo" como elemento de este intercambio  monstruoso. 

Y lo más duro es ver negro sobre blanco, la justificación de esta nueva esclavitud. Los "pobrecitos y pobrecitas" que esto plantean lo hacen porque no tienen el dinero equivalente a su cara dura como para hacer frente al justo pago de un salario a cambio de trabajo. A buen seguro que estos individuos no pondrían a sus seres queridos en esta situación tan injusta. Y si lo hacen, desde luego, mucho podríamos hablar de la calaña de semejantes seres.

No entraré tampoco en lo que dice el artículo 311 del Código Penal porque siempre quedará la duda, como bien dice el abogado Fernando Portolés, que se pregunta "si un trabajador puede renunciar o no a un sueldo por un trabajo y cobrar sólo en especies, en estos casos comida y cama". Porque lo claro en este tipo de anuncios es que "no se va a cobrar un euro por ese empleo". Y a buen seguro que quienes actúan así, como dice el citado abogado no dudarían en que "hacían una obra de caridad".

En estos casos hablar de contratos carece de sentido. Lo triste es como pueden existir seres humanos, o lo que sean, que no dudan en aprovecharse de la necesidad ajena para llegar a plantear cosas como éstas. No cabe duda de que estamos ante una nueva situación de esclavitud en la que no se duda en llegar a una situación absolutamente insoportable ara las posibles víctimas de un trato tan vejatorio.



viernes, 27 de febrero de 2015

MULTA POCO DISUASORIA A LAS GASOLINERAS

Pues sí. Con ese adjetivo cabe calificar la multa impuesta a las gasolineras (en realidad a cinco grandes compañías petroleras) por pactar sus precios. Los 32 millones de euros pueden parecer demasiados pero dado el nivel de beneficios de las petroleras son ridículos y, desde luego, en absoluto disuasorios. Mucho más, si como es bien sabido, es una cantidad que no se termina pagando, al menos en su totalidad, porque son tantos y tantos los recursos que las compañías interponen que, al final, lo que realmente se paga en nada se parece a la "gran" noticia que hoy comento. Porque con ellos, con los recursos, se evita pagar o se reduce de tal forma lo que se paga que, dado el margen de beneficio de las petroleras, queda en cantidades meramente testimoniales.

Esto, con ser grave, no es lo peor. Lo peor son los correos electrónicos que reciben las gasolineras que tratan de imponer la competencia, generalmente estaciones de servicios ligadas a grandes superficies. En aras de "evitar conflictos en la zona" (sic!) son obligadas a adecuar dichos precios a lo marcado por la patronal para quienes lo que ganan nunca es suficiente. Y las grandes petroleras son duchas en el arte de "reconducir" el tema. A fin de cuentas, las gasolineras dependen de ellas.

Y así, a los impuestos exageradamente elevados para un bien que, hoy por hoy, se convierte en bien de primera necesidad, se une la codicia de unas petroleras que no dudan en marcar márgenes que, por mucho que quieran decir, no parecen lógicos para una gasolina de la que dependen tantas y tantas personas. ¿Márgenes usureros? Al menos a mí sí me lo parecen.

Es curioso cómo las estaciones de servicio pregonan la incidencia de los impuestos sobre el precio de las gasolinas. Pretenden hacer responsable del nivel de precios a dichos impuestos. No cabe duda de que es cierto y mucho habría que decir sobre el papel que juegan los impuestos sobre el precio final que pagamos por cada litro de gasolina. Pero no podemos perder de vista que son las compañías petroleras, con su avaricia, las que han provocado un nivel de precios particularmente alto en la situación que vivimos de crisis continuada.

lunes, 16 de febrero de 2015

EL PROBLEMA DE LA CLÁUSULA "SUELO"

Es la cláusula que determina el valor por debajo del cuál ningún préstamo hipotecario puede bajar. Y es abusiva. Lo malo de todo esto es que no se suele advertir cuando se firma la hipoteca. Y cobra toda su virtualidad cuando, por regla general, se ejecuta y no hay más "gaitas" que hacer frente al pago del resto de la hipoteca, sean cuáles sean el resto de las condiciones.

Evidentemente esta cláusula no se pone de manifiesto cuando se firma la hipoteca. Son momentos
felices que no conviene "amargar" con malas noticias. Lo malo de esta historia es que se trata de una cláusula que aparece en todo su esplendor cuando resulta imprescindible enfrentarse a ella. Y entonces uno puede ver cómo el resultado es verse obligado a pagar hasta un 20% más frente a una hipoteca que no la lleve.

Existen calculadoras que ayudan a conocer el impacto de la existencia, o no, de esta cláusula en un préstamo. Y, con frecuencia, ese impacto es brutal.

Por eso, es importante que, a la hora de firmar una hipoteca, esa cláusula no exista. Siempre será preferible una entidad financiera que "renuncie" a ella que cualquiera otra que la imponga. Se trata de una absurda manera que tienen bancos y cajas para inmunizarse frente a los movimientos de los índices de referencia a la hora de revisar un préstamo. Y son entidades cuyas cuentas de resultados ya son lo bastante abultadas como para necesitar de esta ayuda.

domingo, 4 de enero de 2015

UN DINERO MUY CARO...

Es lo que hay. Los anuncios sobre las empresas que ofrecen cantidades de dinero a un precio exagerado se reiteran a menudo. Hoy más que nunca. En su momentos hice una relación de tales empresa, de esas que ofrecen dinero pero se "olvidan" de decirnos a qué interés. Un interés que siempre, siempre es elevado.

Por eso, insisto, en la necesidad de saber la cantidad a pagar, al final, Porque no siempre compensa. Es más, uno piensa que sólo cuando el dinero urge, merece la pena acudir a este tipo de entidad. Por legal que sea, es necesario tener en cuenta esa cantidad, normalmente mucho más elevada que la solicitada.

Estoy viendo el anuncio de una de ellas. No me he puesto a calcular lo que implica solicitar ese préstamo que debe devolverse en sólo 30 días, es decir, en apenas ¡un mes! La gráfica señala una devolución en tan escaso plazo de tiempo, como si alguien pudiera en tan corto plazo de tiempo hacer frente a un coste que en el anuncio significan 300 euros. No dice, porque no interesa, claro, la cantidad a la que el incauto debe hacer frente, el interés que debe pagar que, a buen seguro, raya en la usura.

Es curioso la forma en que un mes (es decir, treinta días) se mueve gráficamente para hacer creer que se trata de un plazo muy superior. Por eso creo urgente que seamos conscientes de lo que acudir a estos prestamista quiere decir. Porque no hay duda de que cobrar, lo que se dice cobrar lo van a hacer porque es cuando no hay posibilidad de devolver la cantidad cuando el verdadero rostro de estas entidades, tan abundantes hoy, empieza a verse. Y, desde luego, no es un rostro amable, No lo es.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA MULTA POR LA "CLÁUSULA SUELO": UN BUEN EJEMPLO

La noticia es una buena noticia: el Principado de Asturias ha sancionado con multa de 8.000 euros cada uno de los préstamos hipotecarios con la dichosa "cláusula suelo", esa que no permite bajar la cuota, normalmente mensual, de un préstamo por debajo de un "mínimo", aunque bajen los tipos de interés. Una situación injusta donde las haya y, desde luego, una cláusula claramente abusiva.

Las cantidades a la que deben hacer frente las diversas entidades financieras son importantes. desde los 6.240.000 que debe pagar la Caja Rural de Asturias hasta los más de 2 millones de euros que han de pagar el Banco Pastor o Caja España. Claro que hubiera sido más efectivo, como dice ahora el PSOE, determinar la inaplicación de esa cláusula en ningún préstamo hipotecario.

Existen en España hasta tres millones y medio de préstamos hipotecarios con esa cláusula abusiva. El hecho de que así se dictamine en los muchos juicios (se lleva ya más de un 90% de éxito a favor de los consumidores) ha determinado que las entidades financieras acaban pactando con los clientes su anulación. Pero hay que ir uno a uno y no siempre se tiene el ánimo suficiente para meterse en juicios con un banco o una caja, rural o de ahorros.

Bien es cierto que con ese dato, aunque en principio los dineros no se devuelvan a los afectados al tratarse de una multa, significa que las entidades financieras se tentarán muy mucho las ropas antes de incluir la tal cláusula abusiva en sus contratos de préstamo.

La UCE, principal impulsora de esta acción asturiana da a conocer con la noticia, un dato escalofriante que permite establecer la enorme diferencia: pasar de una cuota mensual de apenas 590 euros a otra que supera los 833 euros. En la vida del préstamo el banco se llevaría más de 87.000 euros de "propina". Hablamos de un préstamo de 180.000 euros a 30 años, circunstancias éstas muy frecuentes en este tipo de préstamo.

Ahora cabe esperar que este buen ejemplo cunda y que los Gobiernos de cada Comunidad Autónoma, que tienen, todos, competencia en el tema acaben con una cláusula claramente abusiva.

miércoles, 22 de octubre de 2014

MÁS SOBRE LAS TARJETAS NEGRAS DE BANKIA

He leído la penúltima desfachatez del tal Blesa. Uno pensaba que con lo hecho se había tocado techo; pero no. Por lo visto aun lo de las tarjetas negras de Bankia (por el momento) van a deparar más de una sorpresa. Que lo que es un presunto delito se pretenda que sea pagada por parte de una aseguradora de la cantidad fijada por un juez es una falta de ética monstruosa.

Y los detalles que se van conociendo de los "gastos e representación" (hasta unas aspirinas o un cepillo de dientes) dejan a Rinconete y Cortadillo como dos perfectos caballeros, dignos del mayor de los respetos. Y, por supuesto, no me refiero sólo a la magnitud de las cantidades, que también.

Porque resulta alucinante no ya el que hayan usado a destajo la tal tarjeta negra de Bankia sino todas las cosas que han adquirido con ellas y que poco o nada tenían que ver con los gastos de representación que eran su pretendida justificación. La relación de gastos es con mucho lo más grave de esta situación. No entraré en si entraba o no es sus millonarios salarios, aunque mucho habría que decir del "desprecio a la cantidad" de algunos de los poseedores de esas tarjetas.

Y es que lo que resulta más sangrante es que estos se haya hecho, alegremente, con el dinero de muchos españoles, de esos que apenas tienen y que deben hacer frente a unas incomprensibles ayudas públicas a la banca para, dicen, "rescatarlas". "Rescatarlas" ¿de qué? ¿Para servir a la codicia de unos pocos a costa de un dinero que es de todos y que se auto conceden con absoluta generosidad?

Unos españoles que ya han sufrido, con esta entidad a la cabeza, el grave escándalo de las preferentes, cuyo impacto ha sido y es de una gravedad incuestionable. Y mientras, alguien, que debería controlar, mirando hacia otro lado.

¡Sangrante, digo, es la palabra!

martes, 23 de septiembre de 2014

ALGO HAY QUE HACER CONTRA LA HEPATITIS C

La noticia dice que 9 españoles han tenido que hipotecarse para conseguir el elevadísimo precio que los laboratorios Gilead han impuesto para el medicamento que tiene una eficacia probada contra la hepatitis C. No entraré en una disquisición médica sobre la actuación de este medicamento en los hígados de las personas que padecen tan brutal enfermedad.

Pero lo cierto es que sólo parece existir un único medicamento en el mundo capaz de curarla con garantías. Y, en un gesto absolutamente incomprensible, el laboratorio marca un precio que nada tiene que ver con el coste real: 60.000 euros, para un tratamiento de tres meses. Precio que nada tiene que ver con ese coste real, ya que las mismas pastillas es otros países, como Egipto, cuestan bastante menos, 900 euros, es decir, casi 20 veces menos. Y en India, el precio es aún menor.

En nuestro país, sólo 400 (los casos más extremos) lo han recibido de forma gratuita por parte del Sistema de Salud Público,  pero son tantas las pegas para conseguirlo que en ningún caso resulta justificable los retrasos que se producen y que, en más de una ocasión, son fatales. Por eso no queda sino unirse a la voz de los más de 250 hepatólogos que piden dos cosas: el abaratamiento de los costes del medicamento y su inclusión en el sistema sanitario español.

En su manifiesto dicen: "El precio establecido por la empresas farmacéuticas es extraordinariamente elevado. Ese coste tan excesivo hace inviable la adquisición individual de los fármacos por la mayoría de las personas que lo necesitan y es difícilmente asumible por sistemas sanitarios de financiación pública, dado que hay que tratar a decenas de miles de personas",

Y mientras, la situación de quienes por no poder no pueden ni optar por un préstamo es de una desesperanza absoluta. ¿Es ésta nuestra sanidad?

Más información: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/22/actualidad/1411412885_093155.html.

martes, 16 de septiembre de 2014

DE LA LUZ Y LA DESVERGÜENZA DE MUCHOS POLÍTICOS

Anoche dediqué un tiempo a releer la factura de la luz. Debo confesar de que los intentos de Iberdrola (mi compañía) por clarificar su recibo, al menos para mí, han resultado inútiles. Eso sí me ha quedado claro, tarta incluida, que el 61% de lo que pagamos en casa se dedica a "impuestos y otros recargos". Sólo el 39%, dicen, está dedicado a "la producción, el transporte y el suministro de la energía" consumida. No está mal.

Claro que con esa cantidad (supongo que de la parte de impuestos y otros recargos) hay que hacer frente al pago de lo que muchos políticos cobran por pertenecer a los Consejos de Administración de tantas y tantas compañías eléctricas y de gas para "asesorarlas" y "aconsejarlas". Cantidades que van desde los 45.000 euros, que cobra de Iberdrola Juan María Atutxa, del PNV,  a los 3.100.000 euros que cobra José Terceiro, de la antigua UCD, como vicepresidente de Abengoa, lo que da un total de más de 6 millones doscientos mil euros (exactamente 6.218.000 euros) que cobran los 18 políticos detectados por OCU, de casi todos los partidos principales (PP, PSOE, CiU, PNV, UCD...).

Hay un enlace que explica esto con claridad meridiana. Lo podéis encontrar en http://quieropagarmenosluz.es/blog/, dentro del epígrafe, bastante explícito de De político a consejero de empresa o cómo jubilarse a lo grande, cuya lectura os recomiendo vivamente. Felipe González cobra 126.000 euros, como consejero y accionista de Gas Natural-Fenosa y José María Aznar, 200.000 euros por asesorar a Endesa. Ambos, creo, ex presidentes de nuestros gobiernos.

Pero la relación no queda ahí: Miquel Roca (CiU), Macelino Oreja (PP), Josep Borrell (PSOE), Heribert Padrol (CiU), Ángel Acebes (PP), Braulio Medel (PSOE), Paloma Sendín (PP), Pedro Solbes (PSOE), Josè María Aracena (PP), Ángeles Amador (PSOE), Ana Palacio (PP), Miguel Boyer (PSOE), Ignacio López del Hierro (PP, marido de Dolores de Cospedal) y Elena Sagado (PSOE) son otros asesores y aconsejadores de las grandes compañías de gas y electricidad, a cambio de cantidades económicas bien golosas, ¡Ahí es ná!

Uno entiende lo dicho por el presidente de Unesa (que lo podéis encontrar en el lugar citado) sobre la necesidad de las "grandes compañías" de tener en sus filas a quienes de manera tan generosa, cuando estaban en el poder, contribuyeron a que ellas fueran un poco mayores a costa de los sufridos consumidores.

Puede aceptarse que la luz, la energía debe subir (a pesar de lo que ya pagamos por ella). Pero no tanto, porque lo que sucede es que esta subida casa muy mal con los millonarios sueldos de quienes un día estuvieron en política y pasaron, casi sin solución de continuidad, a "asesorar" a algunas de estas grandes, como Endesa, Iberdrola, Gas Natural, Enagas, Red Eléctrica, Abengoa, etc.  ¿Fenómeno de las llamadas "puertas giratorias"? En cualquier caso, un "asesoramiento" para dar lustre a unas cuentas de resultados de las que siempre van a resultar beneficiados a costa de los consumidores.

Y mientras la gente de a pie haciendo equilibrios para hacer frente a esa subida tan exagerada como, por lo que se ve, injusta.